La Mejor Venganza es la NO Venganza: Sigue Adelante y s√© Feliz ūüėÄ

No falta quien dice aquello de que es casi como un medicamento: recetado en peque√Īas dosis alivia, pero consumido en altas cantidades puede matarnos.¬†¬†La venganza nos atrae e incluso en ocasiones hasta llegamos a justificarla. Sin embargo ¬Ņqu√© procesos psicol√≥gicos existen detr√°s de este acto? La venganza, es un deseo muy humano.

La mejor venganza es la que no se lleva a cabo. El mejor desquite es sonreírle al odio, sofocar la rabia y demostrar al otro que podemos ser felices. Porque no hay mejor estrategia que la de actuar con calma y sabiduría siguiendo adelante, con la mirada firme y el corazón descansado sabiendo que hay pesos que no conviene llevar con uno mismo demasiado tiempo.


Dec√≠a Confucio con gran acierto que antes de iniciar el viaje de la venganza debemos cavar dos tumbas. La nuestra y la de nuestro adversario. La filosof√≠a siempre nos ha proporcionado marcos de referencia desde los que reflexionar sobre el acto de la venganza y las consecuencias morales vinculadas a esta pr√°ctica tan popular y a la vez ¬ęatractiva¬Ľ.

Utilizamos este √ļltimo t√©rmino, el de la¬†atracci√≥n, por un hecho muy concreto.¬†Estamos ante un tipo de comportamiento humano que siempre nos ha llamado la atenci√≥n, no podemos negarlo.¬†De hecho, algo que saben bien los escritores y productores de cine es que la venganza nos fascina sobremanera. No falta quien dice aquello de que es casi como un medicamento: recetado en peque√Īas dosis alivia, pero consumido en altas cantidades puede matarnos.

Ah√≠ tenemos el gran ejemplo literario de Edm√≥n Dant√©s o el Conde de Montecristo. Este inolvidable personaje de Alejandro Dumas nos ense√Ī√≥ que la mejor venganza se sirve fr√≠a, sin prisas y perfectamente calculada.¬†Agatha Christie, por su parte, nos hizo part√≠cipes de una trama compleja e igualmente violenta en ¬ęLos 10 negritos¬Ľ¬†para ense√Īarnos que el mal o los malos actos deb√≠an ser propiamente vengados.

La venganza nos atrae e incluso en ocasiones hasta llegamos a justificarla. Sin embargo¬†¬Ņqu√© procesos psicol√≥gicos existen detr√°s de este acto?

La venganza, un deseo muy humano

La mayor√≠a de nosotros, en alg√ļn momento de nuestra vida¬†nos hemos sentido tan agraviados, lastimados y ofendidos que ha pasado por nuestra mente la sombra de esa figura amarga y cenicienta, pero casi siempre tentadora: la venganza. Nuestras br√ļjulas morales se desv√≠an unos grados de su norte e imaginamos formas, maneras y situaciones en que ese dolor que nos atenaza le sea devuelto a la persona que nos lo provoc√≥.

As√≠, algo que conviene tener claro desde un principio y que nos recuerda el psic√≥logo¬†Gordon E. Finley, gran experto en conductas criminales, es que la venganza tiene poco que ver con la moral.¬†La venganza es un impulso, y es la catarsis de la rabia y el odio.¬†Es m√°s, y solo como ejemplo, tal y como revel√≥ un trabajo llevado a cabo por el profesor Ernst Fehr, de la Universidad de Zurich, m√°s del 40% de las decisiones que se llevan a cabo en el mundo empresarial tiene como objetivo √ļnico ¬ęvengarse¬Ľ de un competidor.

Lo mismo ocurre con los actos delictivos, m√°s de la mitad de ellos se cometen por el¬†rencor¬†acumulado hacia alguien y por el deseo expreso de llevar a cabo una venganza. Todo ello nos obliga a asumir que la mejor venganza no existe, porque m√°s all√° de los resultados que obtengamos con ella, sucede algo m√°s inquietante, algo m√°s revelador:¬†nos convertimos en agresores y adquirimos la misma calidad moral de quien nos caus√≥ el da√Īo original.

La mejor venganza es la no venganza

Podr√≠amos justificar aqu√≠ que la mejor venganza es la no venganza, porque as√≠ lo dicta el sentido com√ļn y moral, porque as√≠ nos lo dicen los tejidos religiosos,¬†espirituales¬†y hasta filos√≥ficos con los que tan a menudo solemos movernos. Sin embargo, vamos a ver esta recomendaci√≥n desde un prisma puramente psicol√≥gico.

Por ejemplo,¬†¬Ņalguna vez nos hemos preguntado qu√© hay detr√°s de las personas que hacen uso de la venganza de forma casi constante?¬†Ve√°moslo a continuaci√≥n.

Rasgos de las personas vengativas

  • Detr√°s de una persona -que reacciona ante cualquier ofensa grande o peque√Īa de forma vengativa-¬†hay una mala gesti√≥n emocional y una escasa capacidad de autoconocimiento¬†(cuando alguien me ofende dejo ir mi rabia y mi odio).
  • Son perfiles que creen disponer de la verdad absoluta y universal. Ellos son la ley y la justicia, ellos son el claro ejemplo de lo que toda persona deber√≠a ser.
  • Presentan adem√°s un pensamiento dicot√≥mico, o est√°s conmigo o no lo est√°s, las cosas se hacen bien o se hacen mal.
  • Suelen tener una empat√≠a muy baja.
  • Ni perdonan ni olvidan, viven supeditadas a su pasado y al rencor.

Como vemos, desde este encuadre psicológico y emocional, la venganza o el deseo de ella no ofrece beneficio alguno. Este impulso, esta necesidad o como queramos definirla, carcome la integridad y anula no solo todo buen juicio, sino que también limita por completo la oportunidad de avanzar como persona para construir una realidad más óptima y por supuesto, feliz.

Puede que nos atraigan toda esa suerte de justicieros de c√≥mic o de novela al estilo de Edm√≥n Dant√©s. Sin embargo, tras ellos no hay m√°s que sufrimiento y soledad. Por tanto, la mejor venganza ser√° siempre la no venganza o m√°s a√ļn,¬†vivir bien y que los dem√°s nos vean felices, es sin duda el mejor desquite de todos.