Padres Planean Funeral De Su Niña Con Cáncer Terminal, Ella Escucha Abre Sus Ojos Y Dice 5 Palabras

¡Hola amante de las historias! El cáncer es una enfermedad que ha destruido y sigue destruyendo a muchas familias del mundo. Un hecho lamentable, pero certero.

La lucha contra el cáncer es difícil, tanto como para quien lo padece, como para sus familiares. Y llega un punto, donde hasta la fé se puede perder. Pero este no fue el caso. ¿Quieres saber de qué hablo? Quédate hasta el final y descúbrelo.

Conoce A Abby Furco, Una Niña Que En Su Lecho De Muerte, Nos Dio Una Gran Lección

Cuando Abby comenzó su lucha contra el cáncer, tenía apenas cuatro años. Su familia no lo podía creer y quedaron devastados con la noticia, pues habían pocas probabilidades de que Abby pudiera vivir.

Pero, por supuesto, eso no los detuvo y lucharon con todo. Durante seis años la familia de Abby hizo todo lo posible por su bienestar mientras que ella combatía la leucemia que buscaba acabar con su vida.

Se sometió a un trasplante de médula ósea, quimioterapia intensa y radiación y hasta tomó medicamentos de prueba. Toda una guerrera.

“La mantuvimos rodeada de amor porque sabíamos en cualquier momento que podríamos perderla”, dijo Patty, su madre.

En 2013 la familia obtuvo buenas noticias, habían hecho un gran avance. Los tratamientos de Abby habían terminado y durante un año de oro pudo ser como los demás niños.

Sin embargo, la felicidad duraría poco pues el cáncer de Abby volvería el siguiente septiembre y con más fuerza que antes.

“Aunque el primer diagnostico fue difícil, este último puso a prueba toda nuestra fuerza”, admitió Patty “Ella no podía moverse, cualquier movimiento la lastimaba y apenas hablaba”.

La situación de Abby solo emporaba.

Abby tuvo que recibir otro trasplante de médula ósea en febrero del 2015, solo para ser diagnosticada con injerto contra huésped, una afección en la que la médula donada comienza actuar contra el cuerpo.

Abby ingresó a cuidados intensivos un mes más tarde, cuando sus riñones comenzaron a fallar. Fue entonces cuando los médicos le dijeron la verdad a sus padres: solo le quedaban 48 horas de vida.

La familia de Abby supo que era momento de dejarla ir. La colocaron en un hospicio y sus abuelos fueron a despedirlas. Los arreglos funerarios estaban en proceso cuando, inexplicablemente, ocurrió un milagro.

“Ella nos dijo: ‘Tengo tantas cosas que vivir’”, recordó Patty.

Nadie podía creerlo. Había parecía estar sufriendo una recuperación milagrosa, pues en cuestión de días, semanas, meses; su fuerza solo iba en incremento.

Hoy, Abby está en remisión y recibe esteroides IV dos veces al día. Su pronóstico es incierto, pero a su familia tiene una esperanza que nunca podrían haber imaginado.

La historia de Abby es una muestra de fuerza, ella es toda una guerrera que inspira a cada persona que lee su historia. Apreciemos la vida y lo afortunados que somos de tener salud.

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